Hablar de Hans-Hermann Hoppe es, sin duda, hablar de uno de los principales exponentes actuales de la Escuela Austriaca de Economía y de la filosofía política de la libertad, así como hablar de una de las figuras más controvertidas del movimiento libertario. Sus posiciones respecto a ciertas cuestiones como la inmigración restringida, su idea sobre las comunidades de propietarios, la vinculación entre libertarismo y conservadurismo, o las conclusiones que extrae de aplicar la teoría económica a las tradicionales formas de gobierno (aristocracia, monarquía y democracia) tienen tanto significativos partidarios como detractores incuestionables, incluso entre los propios libertarios[1]. Pese a no ser estrictamente el motivo de este prólogo, sí tenemo